Multinacionales: subirse o no subirse a las agendas verdes esa es la cuestión
Jueves, 10 de Abril de 2025
Subirse o no subirse a las agendas verdes esa es la cuestión, se podría interrogar en modo shakespeareno. En las últimas semanas, las noticias internacionales traen las direcciones que toman las empresas en este sentido. Como dijimos alguna vez, las empresas de los gases del aire serían las petroleras actuales de los combustibles no fósiles.
En este contexto, podemos ver como, por ejemplo, algunas empresas toman un camino y desandan otros. Veamos los casos paradigmáticos que fueron noticias en las últimas semanas.
La apuesta
En el caso de Air Liquide hará una inversión conjunta con TotalEnergie, en el complejo de la petrolera de La Mède, Marsella, Francia, por 150 millones de euros en una nueva unidad de producción de hidrógeno renovable.
Esta planta, con capacidad para generar 25.000 toneladas anuales de hidrógeno, reciclará productos biogénicos derivados de la biorrefinería en lugar de emplear hidrocarburos fósiles como materia prima. Con ese hidrógeno verde, también se hará biodiésel y combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés), para sustituir o complementar el uso de queroseno en la aviación. En el 2028 estará en marcha.
Desde este portal se informó que Air Liquide ya están haciendo pruebas en turbinas de aviacióno, en tierra, abastecidas con hidrógeno líquido. Incluso la firma francesa recibió una subvención de 110 millones de euros del Fondo de Innovación Europeo para su proyecto Enhance en el puerto de Amberes (Bélgica), que tiene como objetivo producir y distribuir hidrógeno bajo en carbono y renovable derivado del amoníaco.
Todos estos son hechos que marcan una agenda gubernamental y empresaria, especialmente la europea, que apunta a la descarbonización global y caminar hacia energías verdes.
Desandar el camino
Por el otro lado, como ya informamos, con la llegada a la conducción global de Air Products del nuevo CEO, el brasileño Eduardo Menezes, la empresa estadounidense se retiró de dos importantes proyectos que tenían que ver con la transición energética: renunció a la inversión y ampliación de la producción de combustible sostenible para la aviacion (Sustainable Aviation Fuel, SAF) en Paramount, y gestiona su salida completa de la iniciativa.
Y, además, canceló los planes de construir una planta para producir 35 toneladas métricas al día de hidrógeno líquido ecológico en Massena (Nueva York), así como las operaciones conexas de distribución y suministro del hidrógeno. “La decisión de cancelar este proyecto se basa en los cambios normativos que hacen que el suministro de energía hidroeléctrica existente no sea elegible para el Crédito Fiscal para la Producción de Hidrógeno Limpio (45V), así como en un desarrollo más lento de lo esperado de un mercado de movilidad de hidrógeno en la región”.
Como se observa, la llegada del gobierno conservador a los Estados Unidos, y su consabido negacionismo del cambio climático y mayor apuesta a las energías fósiles, fue uno de los motivos que derivaron en la cancelación de esas estrategias verdes y en la caída del anterior CEO, Seifi Ghasemi, que además de haber apostado a esos negocios verdes, también no había “podido seguir en los últimos cinco años el ritmo de Air Liquide y Linde, de rentabilidad total” que mostraron sus competidores, que fueron “menos de la mitad”.







