Surgimiento, desarrollo y venta de GCSA
Martes, 21 de Abril de 2026
El 18 de diciembre pasado, y luego de 61 años de trayectoria interrumpida, la familia Gárgano firmó el traspaso de los activos de Gases Comprimidos S.A. (GCSA) a la firma Cascia Gases. De esta forma, se cerró seis décadas de una empresa que fue grande entre los gigantes multinacionales y también ganó fama de ser una empresa “respetada y con códigos comerciales”, recordó un operador del mercado.
En 1964 el ingeniero Gárgano padre fundó la empresa de distribución de gases del aire, que distribuía para Air Liquide. Su trabajo en dicha en empresa y el conocimiento del rubro dio vía libre a la iniciativa familiar, la cual siempre estuvo radicada en la zona norte del conurbano bonaerense.
Desde entonces, con el correr de los años, los tres hijos: Luis, Julio y Mario, en distintos lugares de la empresa, le dieron actividad y empuje a la empresa. Los tres hermanos conjugaban sus profesiones (ingenieros y licenciado en administración), para darle impulso e imponer las buenas prácticas en la estructura administrativa, en la comercial y técnica. De esta forma la expansión siguió su rumbo y mantuvo un crecimiento constante en las décadas del ‘70, ‘80 y ‘90, apostando a la inversión y el servicio.
Es ese punto alto como distribuidor, por volumen de venta, lo que los animó a dar el salto de escala. A principios de la década del ’90 pusieron en marcha su propia planta de generación de oxígeno y nitrógeno, con una producción de 8 toneladas, ubicada en el Parque Industrial Pilar. “La planta estuvo muy bien montada, buenos equipos y un muy buen diseño para las áreas de producción, administración y la logística”, recuerda otro operador del mercado. En paralelo a la planta de oxígeno, GCSA producía acetileno, primero en la ciudad de Munro y después en Campana. Mientras que el CO2 era provisto desde Córdoba, por la firma Gas Chiantore.
El impulso que da tener un insumo propio clave como el oxígeno habilitó la expansión, manteniendo buena relación con los otros productores. Fue así que tuvo ocho puntos de venta en provincia de Buenos Aires y una sucursal en la provincia de Córdoba.
A la empresa de los hermanos Gargano “siempre fue vista con mucho respeto, por sus lógicas y modos comerciales como si también por cómo habían encarado la producción”, por sus habituales competidores.
Con ese panorama la empresa encuentra niveles óptimos de venta y producción, pero como suele suceder en muchas ocasiones es la cuestión del traspaso generacional, tema que suele estudiarse en las escuelas de negocios. También, hay que tener en cuenta que el mercado se pobló de nuevos jugadores y la competencia se hizo más aguda.
Sin el brillo comercial de los años anteriores (por pujanza y niveles de producción y venta), y sin continuidad familiar en la conducción, la venta era el próximo capítulo de la empresa que se fundó en 1964. Para bien de la industria nacional, la empresa continuó en otras manos de capitales argentinos que mantendrá estructura y fuentes laborales.







