La suba de costos que elimina rentabilidad a la producción y distribución

Lunes, 1 de Junio de 2026

En los últimos tiempos se observa que las empresas no están rentabilizando sus ingresos de manera adecuada. La trampa está entre la suba de costos y la demanda estancada con depresión de precios de venta.

En esta nota analizamos las excesivas subas de algunos costos, que no están siendo acompañas en el precio final de venta. Que, en algunos casos, no tienen la misma corrección alcista y hoy presentan valores menores a lo que se estipulaba en el 2025.

Por ejemplo, un productor de gases del aire tiene como principal insumo el costo eléctrico. Bien, en los últimos 29 meses, la electricidad subió un 600%. De esta forma, el Mega en el país tiene un costo de entre entre 78 y 82 dólares, cuando en Estados Unidos, con la misma matriz de generación, es de 45 dólares. De esta forma, el valor de la electricidad en la Argentina es el más alto de América latina.

En el caso de la distribución de gases, lo que deben afrontar los operadores es el descomunal incremento en uno de los principales insumos: el gasoil. En los últimos 30 meses, el precio subió más del 600%. Un porcentaje que hoy es imposible trasladarlo al precio del mostrador.

Mientras que en la fabricación de artículos del oxicorte, el latón (bronce) para hacer las válvulas, por ejemplo, aumentó en el último año entre un 25 y un 30%. Es decir, acompañó la inflación. Mientras que en el cobre, en la última semana, su precio internacional subió un 15% pasando de 5,4 dólares a 6,3 dólares la libra. El incremento se fundamentó en un nuevo impulso de la demanda industrial de China.

Entonces los costos suben, pero el precio de venta se encuentra frenado por distintos motivos. Por un lado, la demanda estancada. Por el otro, los precios se mantienen por temor a no vender y la importación (producto de un dólar planchado artificialmente) inundó el mercado de productos que tiran abajo los valores finales.

De esta forma, la industria nacional y la distribución está frenada por una escasa rentabilidad que no permiten hacer nuevas inversiones o renovar equipamiento o logística, según el caso.